Y de repente, toda la interconectividad explota en un aurea de entendimiento. Teniendo por ley la proporción justa entre habla y escucha; manteniendo así el equilibrio informacional.
Vemos entonces como pequeñas síntesis de percepciones se difuminan en un bosque-bloque de sensaciones de recepción, ya sea explícita o por rebote.
De todas las esferas que ruedan por el espacio, algunas afortunadas llevan dentro un magneto (imán) y buscan su lado opuesto viajando con fuerza y recorriendo distancias abismales para encontrarse y recibir percepciones-sensaciones a un nivel de placer envidiable.
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